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Conducta Vocalización en caninos

Vocalización en caninos

Dentro de la práctica veterinaria  nos encontramos muy seguido con problemas  relacionados con una vocalización excesiva de perros de nuestros clientes.

Sobre el tema hay muchos estudios, pero ¿sabemos cómo veterinarios que es el ladrido? ¿Sabemos por qué aúllan los perros?

El ladrido es una forma de alarma, el mensaje sería “está sucediendo algo extraño” En estado natural tiene dos objetivos, uno, en los cachorros que sería que busquen refugio, y el otro en los adultos que los incita a juntar al grupo. El aullido por otra parte se da en los perros solo cuando un individuo se queda solo y/o  encerrados  por mucho tiempo y el mensaje sería “¡Yo estoy aquí! ¿Dónde estás tú?

La comunicación vocal en los caninos  se ha dividido básicamente en cinco grupos:

  • Sonidos infantiles incluyendo llorar.
  • Sonidos de alarma, incluyendo ladrar y gruñir.
  • Sonidos de sonsacamiento incluyendo aullar.
  • Sonidos de retirada incluyendo gañidos.
  • Sonidos de placer incluyendo gemidos.

En los Lobos (Canis lupus) adultos y otros caninos silvestres, solo se ve que ladren en muy pocas y  muy especificas  situaciones,  además de que el ladrido que se presenta no es tan fuerte ni prolongado como en el perro domestico, el perro ladra en estrofas largas y rítmicas y el lobo por ejemplo ladra de forma corta y aislada, solo en el Dingo (Canis familiaris dingo) y  el  Perro cantador de  Nueva Guinea que se cree, que fueron perros domésticos que regresaron a la vida silvestre, en los que  se observa un ladrido muy similar aunque en éste último tiene un tono melódico y de ahí su nombre.

Se cree que durante el proceso de domesticación de los perros se seleccionaron individuos que ladraban más que otros, esto debido a la retención de rasgos juveniles por parte del animal adulto (Neotenia), por lo tanto “El perro se asemeja a un lobo que nunca alcanzará la madurez”. Los perros ladran más que los Lobos y estos aúllan más que los perros y esto tiene que ver con la vida social de cada una de estas especies.

 Aún no está bien claro cuál es el mensaje que los perros quieren dar al ladrar , pero se sabe que lo usan en casos de defensa, juego, saludo, llamado de atención o de alarma.

Los ejemplares de la raza Basenji son de la única raza de perros domésticos que no tienen como innato el ladrido, pero son capaces de aprender a hacerlo.

Otra forma de vocalización es el aullar, en este caso, en los Lobos se  da más frecuentemente que en los perros, en estos la función es atraer a los otros miembros del grupo antes de la cacería o cuando un individuo solitario busca a su jauría, algunos perros aúllan para buscar contacto con otros perros o con los humanos. Algunos perros aúllan como respuesta a algunos estímulos sonoros. Los grupos de Lobos con cachorros tienden a aullar más en respuesta a otros aullidos que grupos de Lobos sin cachorros.

Los órganos que el perro necesita para emitir el ladrido son los pulmones, bronquios y tráquea, que se encargan se suministrar el aire necesario para la fonación, la laringe principal órgano fónico y la cavidad bucal.  La glotis es la parte más estrecha de la laringe y está limitada por  las cuerdas vocales, y estás al vibrar producen sonido. El aire al salir de la zona laríngea, penetra en la zona laringofaríngea y sale por la cavidad bucal o nasal.

Independientemente del origen o función del ladrido en la época de la domesticación, actualmente no es necesario en la mayoría de los perros que viven en los grandes asentamientos humanos, por lo tanto en la actualidad en muchas ciudades del mundo se ha convertido esto en un gran problema. Los perros que vocalizan más de la cuenta pueden molestar a los vecinos o incluso a los mismos dueños, en la mayoría de los casos un perro que ladra en exceso tiene problemas de comportamiento.

Se ha encontrado, que en cachorros que ladran con exceso, la causa puede ser, que han sido dejados solos durante periodos largos.

Los periodos largos de aislamiento social o separo del dueño puede provocar en un perro adulto problemas de vocalización excesiva.

Se ha visto que los perros callejeros tienden a ladrar mucho menos que los perros que viven en casa, departamentos habitacionales o en criaderos.

Muchos de los perros que ladran en exceso no se están comportando anormalmente simplemente están respondiendo a estímulos y presentan un comportamiento de alerta.

Algunos perros que ladran en exceso es debido a que se estresan al ser dejados solos. Algunos otros ladran como parte de un Comportamiento Compulsivo-Obsesivo (OCD en inglés) y en estos el ladrido se puede presentar hasta en ausencia de un estímulo. Una tercera categoría de vocalización anormal,  es la presentada por algunos perros al responder con demasiada intensidad a la llegada de un visitante, ya sea humano o canino estos perros son muy excitables y su ladrido se vuelve ritualizado.

 Un exceso de vocalización ya sea normal o anormal causa problemas a los dueños ya sea porque un vecino se queja, porque hay leyes contra el ruido en los edificios departamentales o por que al mismo dueño le molesta.

El secreto para resolver este problema está en el correcto diagnóstico de lo que provoca este comportamiento.

En muchos casos se puede cambiar este exceso de vocalización con solo cambiar los hábitos del perro, pero esto solo se podrá lograr con la cooperación total del o de los dueños del ejemplar, en ocasiones al aumentar el tiempo y la intensidad del ejercicio dado al perro, nos puede corregir el problema. Si no tenemos la cooperación del perro ni aumentando el ejercicio, se pueden tomar otras medidas como son el collar de citronela que es un collar que lleva un pequeño depósito de una sustancia llamada citronela y un sensor que al captar la vibración producida por el ladrido dispara un poco de la sustancia hacía la cabeza del perro, este es un procedimiento totalmente inofensivo para el individuo. Otro collar utilizado con frecuencia para evitar el excesivo ladrido es el eléctrico, este collar también tiene un sensor que al captar la vibración produce una descarga eléctrica al cuello del perro, aunque la descarga no es dañina si produce en el perro una distracción para que deje de ladrar. Ambos collares funcionan aunque no sirven para todos los perros, pues hay perros que logran acostumbrarse a la citronela  o a la descarga eléctrica además el estrés provocado por la descarga eléctrica puede provocar otras alteraciones conductuales. También se usa para romper la excesiva vocalización en criaderos, un aparato electrónico que se cuelga a unos metros de las perreras y que al captar la vibración producida por el ladrar de los perros dispara un ultrasonido que el perro escucha y le provoca una distracción, por desgracia este aparato tampoco es infalible y en algunos estados de la Unión Americana están siendo prohibidos por el daño a especies de vida libre. Cuando se presentan patologías de la conducta como los comportamientos compulsivos  se han utilizado fármacos para controlar los estados de ansiedad de los perros, pero no todos los individuos reaccionan como quisiéramos. Por último tenemos la técnica quirúrgica para cortar las cuerdas vocales pero también está forma tiene sus limitantes, pues no todos los ejemplares responden de la misma manera y algunos logran después de algún tiempo recuperar el sonido aunque normalmente con otro timbre de voz. Por desgracia esta técnica no es bien vista por mucha gente ni por las asociaciones protectoras de animales,  y hay países en la que está prohibida, aunque bien realizada es una muy buena solución. Actualmente se han visto buenos resultados en el control de la vocalización excesiva con los masajes terapéuticos para perros, en los casos diagnosticados como ansiedad.

El médico veterinario y el cliente deberán decidir la técnica a seguir  de acuerdo al diagnóstico de la etología del problema y siempre pensando en la salud mental del paciente.

Referencias

  • Alderton, D., Foxes, Wolves & Wild Dogs of the world., 1999, Blandford, 2da. Edición Hong Kong.
  • Morris, D., Guía para comprender a los perros., 1988, EMECÉ Editores, 1era. Edición, Argentina.
  • Overall, K., Clinical Behavioral Medicine for Small Animals., 1997, Mosby, 1st. Edition, USA.
  • Rudolph, J., Myers, L., Is the bark worse tan the bite?, 2004,Veterinary Forum.
  • Schmid, H., Como se comunican los animales, 1986, Salvat Editores, 1era. Edición. Pag.177, España.
  • Serpell, J., The domestic dog its evolution, behavior & interaction with people., 1999, Cambrige University Press,3er edition. Pags. 72, 94, 117-118. Reino Unido.
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